Empaquetar para tres sistemas operativos y conservar el sentido del humor
Windows quiere un instalador, macOS quiere un DMG, Linux quiere opciones. Nosotros queríamos que todos descargaran algo que abriera.
Leer la historia →BITÁCORA DE DESARROLLO
Diez historias sobre cómo OpenMultiTerm pasó de ordenar ventanas a conservar sesiones, lanzar agentes y vestirse para una ciudad orbital.
Windows quiere un instalador, macOS quiere un DMG, Linux quiere opciones. Nosotros queríamos que todos descargaran algo que abriera.
Leer la historia →La terminal miró al futuro, encontró una ciudad orbital y decidió que ese era un fondo bastante razonable para correr tests.
Leer la historia →Porque “Terminal 3” no ayuda mucho cuando una apunta a producción y otra a una carpeta que jurabas haber borrado.
Leer la historia →Una herramienta potente puede verse especial sin obligarte a estudiar el tablero antes de abrir bash.
Leer la historia →La ventana puede irse. Tus procesos no tienen por qué acompañarla en una dramática salida conjunta.
Leer la historia →Guardar una cuadrícula está bien. Guardar también la carpeta de trabajo es la diferencia entre restaurar una vista y restaurar el trabajo.
Leer la historia →Detectar CLIs, abrirlas en una shell estable y dejar de recordar comandos de instalación a horas poco saludables.
Leer la historia →Publicar una beta es aceptar que el software ya puede salir de casa, aunque todavía mande mensajes preguntando dónde están las llaves.
Leer la historia →Cambiar un nombre parece fácil hasta que descubrís que el nombre vive en 47 lugares y uno de ellos te está mirando fijamente.
Leer la historia →La primera versión nació de una pregunta bastante simple: ¿por qué seguimos acomodando ocho ventanas como si jugáramos al Tetris?
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